Me gusta el pueblo (Actopan)

Escrito por en noviembre 14, 2014

Vivir en un pueblo tiene sus ventajas… y sus desventajas. Cada pueblo tiene sus particularidades. Me gusta que mi pueblo sea pueblo, porque eso lo hace diferente, con su gente, con sus problemas, porque aunque haya cosas parecidas en otro lugar éstas nunca serán iguales, mejores o peores pero nunca iguales.

Me gusta el pueblo porque la idea de modernidad termina llevándonos a ciudades genéricas (@PakikoP dixit), ciudades “modernas” porque cuentan con un Starbucks, con plazas comerciales, con edificios de condominios, con McDonalds y Burguer King.

Me gusta el pueblo por su plaza (para los chilangos: el tianguis), por los marchantes, por la verdura fresca recién cortada, no toda, claro. Por los vendedores que convencen con un: “son de agua limpia marchantita“.

Me gusta esa costumbre de, a pesar de estar en un pueblo dentro del mismo municipio –no sé si en todos lados pasa-, terminan diciendo: voy a Actopan (el centro), como si cambiaras de estado, país, nunca sales del municipio, pero se habla como si se necesitara pasaporte. El pueblo es chido porque es pequeño, me gusta porque puedes llegar a casi cualquier lado caminando o en bicicleta.

La gente en el pueblo es, regularmente, amable, puedes caminar en el pueblo sin mucho problema, el conductor trata de ser educado, cede el paso, quizá es porque el conductor no llega a estresarse en el tráfico. Caso aparte son las horas de entrada/salida en la escuela, en el pueblo -y creo que en todos lados-, esa hora es complicada, mamás y papás se vuelven conductores histéricos, también está el conductor chilango turista que no respeta el 1×1 y no concibe que la gente ceda el paso, claro, hay excepciones.

Me gusta el pueblo por su comida, por las gorditas de barbacoa, por las chalupas y pambazos del mercado (por favor chilangos, nuestros pambazos no son bañados en chile rojo), por los tacos de cebolla de Don Poncho siempre jetón, pos los de suadero del Jiadi –aunque estrictamente hablando, esos ya son de otro pueblo-, por las hamburguesas de la glorieta -que no es glorieta- o por las del banco, por los jonucos, por los sopes, quesadillas, etc, por el maíz, por las tortillas, por los tlacoyos.

Me encanta la iglesia y el convento con su capilla abierta y caballerizas; me gusta la plaza del centro (a pesar del estacionamiento nuevo), sus colores, portales y jardines, el jagüey que funciona -a veces- como campo e futbol. No me gusta el obelisco, nunca he subido y no pienso hacerlo, tampoco el nuevo edificio de la presidencia pero ya están.

Obvio el pueblo también tiene sus cosas malas, la falta de trabajo, de oportunidades, de espacios culturales pero esas son cosas de las que no escribiré en este momento. Además, si usted se aburre del pueblo, siempre tiene la opción de agarrar un camión o su auto y en 30 minutos estará disfrutando de la creciente modernidad de la metrópoli pachuqueña.

@kikeleash

  • Ernesto Zuñiga Lazcano

    Buen comentario sobre Actopan “kikeleash”, pero eso de que el pueblo esta chido y “pequeño” y que puedes llegar a cualquier lado de este, -“caminando o en bicicleta”- pues como que no tanto o no lo conoces bien y lo visitaste solo virtualmente o unicamente pasaste por la carretera o fuiste un dia al “centro” como dices y nada mas, porque si quieres ir caminando a chicavasco, cangiguindo o las mecas veras lo que es amar dios en tierra de indios y si vas en bici pues te van quedar las nachas bien adoloridas compadre, suerte.