La «supervía» colosio… mñe!

supervia colosio
Escrito por en febrero 28, 2020

Recuerdo a Omar Fayad al menos una vez llegando en bicicleta a una dependencia para hacer una visita «sorpresa». De eso ya varios años, viene a cuento porque hoy tenemos una ciudad con obras en las distintas vías primarias de la capital hidalguense, mejor conocida como Paste City, ni crean que tiene que ver con el siguiente proceso electoral.

Nuestro gobernador, alejado de los reflectores que le daba de la bici, ignorando las necesidades medio ambientales y de movilidad sustentable, insiste en un modelo de ciudad concebido el siglo pasado, un modelo de ciudad en el que se prioriza el automóvil particular y su velocidad, siendo este el más ineficiente para la movilidad de las personas.

Distintos estudios han demostrado que generar vías rápidas y más grandes no hacen más que esconder momentáneamente el problema (sin una buena política de movilidad y tp las avenidas irremediablemente se llenarán de nuevo) o trasladarán los cuellos de botella a otros lados (en algún momento la gente abandonará la vialidad para llegar a su destino) pero alguien tuvo la brillante idea de llenar Boulevard Colosio de puentes para hacerla una «supervía».

Las vías de ese tipo, que son un regalo para el auto particular, fraccionan la ciudad, cambian la forma en que se conectan los ciudadanos; hoy Colosio ya es un límite entre -digamos- Amp. Santa Julia y San Cayetano por que es complicado cruzarlo a pie (los puentes antipeatonales son en realidad un obstáculo para el peatón), lo será aún más con toneladas de hormigón sobre la avenida. (Había un chiste que decía: lo más difícil en Cenhies es cruzar la avenida).

Insisto en que el principal problema es la cultura del automóvil, con los distintos que tiene -y tendrá- Blvd. Colosio en distintos cruces se prioriza la velocidad del auto particular dejando a al resto de usuarios en una calle llena de obstáculos (cualquiera que haya cruzado caminando el puente de la 11 de Julio, de magisterio o del PRI, puede darse cuenta de eso) que además se vuelve aún más peligrosa con los puntos ciegos que dejan y conforme se pierde la luz del sol; sí, hoy hay muchos focos pero sabemos que no siempre será así.

Hoy estos puentes no contemplan al transporte público -mucho menos a ciclistas- que siempre va en laterales con cruces semaforizados para que la gente suba, o sea, sigue igual o más lento. Esta inversión millonaria abandona a peatones, ciclistas y usuarios del TP  que están -sólo en letra- en la parte superior de la pirámide de movilidad. Mientras en varias ciudades del país y del mundo se apuesta por  desincentivar el uso del vehículo -limitando su uso- y apostando por otros medios de transporte, en Pachuca insisten en darle aún más espacio al auto particular. Parece además que condenamos a Colosio -¿la ciudad?- a padecer las nefastas urvans como única opción de transporte público.

Merecemos una mejor ciudad pero no lo quieren entender.